La brillante reinvención de Sherlock Holmes

Publicado: 12 abril, 2012 en Personajes, Series de TV

Es tan reconfortante encontrar algo que realmente vale la pena ver en la pantalla chica que todavía no dejo de sorprenderme. Será que uno se está acostumbrando -lamentablemente- a productos televisivos de ficción repetitivos y colmados de clichés argumentativos que piensa que todo está perdido…pero la vida te da sorpresas y esta vino en la forma de una mini serie británica llamada Sherlock.

No es la primera vez que la BBC cosecha éxitos en la pantalla chica, ya lo viene haciendo con series como la renombrada Dr. Who y Merlín, esta última es una adaptación de las leyendas del Rey Arturo y la mitología que gira en torno al gran mago.

En este sentido, Sherlock también es una adaptación libre de la obra de Sir Arthur Conan Doyle ya que ubica al famoso y único detective consultor, Sherlock Holmes,  en la Londres actual, sirviéndose de toda la tecnología y gadgets que nos ofrece el acelerado mundo de hoy. Y lo loco es que si Sherlock existiera en nuestra realidad, seguro preferiría los mensajes de textos a hablar por teléfono, tal como el personaje de la BBC.

La serie rompe todos los esquemas, pero Uds. se preguntarán cómo si está basada en los archiconocidos libros de Conan Doyle?  pero lo cierto es  que, si no conocen las cualidades de los guionistas y escritores de la televisión inglesa, entonces prepárense para ser sorprendidos una y otra vez, aun si la historia original es conocida por todo el planeta.

La capacidad de reinvención de estos escritores es simplemente brillante. Sin caer en lugares comunes o argumentos predecibles, los guionistas de Sherlock adaptaron la historia y sus personajes a estos tiempos modernos sin perder ni un ápice la esencia original de los libros. Y si algo es remarcable y altamente elogiable es adaptar un material original, reinventando escenarios y tramas, pero manteniéndose fiel a la obra, valor que por estos tiempos es sumamente difícil de encontrar.

Y a pesar que la base de todo buen producto televisivo o cinematográfico es un buen guión, la otra parte la completan la calidad actoral y las capacidades del director. Y aquí  Sherlock nuevamente da en la tecla.  Benedict Cumberbatch se luce como el único detective consultor, inteligentísimo pero ajeno a las emociones hasta tal punto de autodenominarse un sociópata de alto funcionamiento, en tanto Martin Freeman, quien encarna a John Watson, interpreta de maravillas al leal compañero de Holmes, generando una dinámica entre actores pocas veces vista en la pantalla chica. Y en este sentido son muchas las joyas actorales que brillan en esta serie, pero merece una mención aparte la actuación de Andrew Scott que se pone en la piel del archienemigo de Sherlock Holmes, James Moriarty. Irreverente, intelectual, loco de remate y malvado hasta la médula, este complejo personaje es el villano que nuestro antiheroe (como prefiere llamarse así mismo) se merece, y que seguro ha llegado para quedarse en la memoria del imaginario colectivo, el cual se volvió adicto a la serie luego de la transmisión de dos temporadas, de tres capítulos cada una.

Y como frutilla del postre, Sherlock tiene una calidad técnica excelente, filmada como si fuera una película (de hecho cada episodio puede considerarse como tal por su duración de 90 minutos) posee efectos especiales de primera línea y una edición perfecta que jamás permite que el ritmo visual decaiga. Notas aparte merecen la introducción de los mensajes de textos en las escenas, convirtiéndolos en información de peso dentro de la historia, así como también la traducción en imágenes de los continuos procesos de deducción que elabora Sherlock para resolver los crímenes y casos más misteriosos.

Es una lástima que por estas tierras poco público conozca esta joya televisiva, la razón está, obviamente, en que es un producto extranjero, pero las distancias geográficas hoy son puro cuento y la posibilidad que nos brinda la web esta al alcance de nuestras manos. Sumado a que seguramente transcurrirá algún tiempo para que podamos disfrutarla en nuestras pantallas como sucedió con la serie Merlín, y eso si tenemos suerte.

Para romper con la predictibilidad y la escasez de ideas que lamentablemente reina en la ficciones nacionales de consumo masivo, esta mini serie es altamente recomendable, no sólo porque eleva al máximo la calidad televisiva de estos tiempos sino y -por sobre todo- porque no sumerge al televidente en una circo visual chato y sin sentido, sino que le propone pensar y descubrir que en televisión nuevas historias pueden ser contadas y que, como me ocurrió a mi, saber que no todo está perdido.

Dato: Para los seguidores de la serie la tercera temporada tendrá una espera bastante larga ya que recién a principios del 2013 se prevé la filmación de los esperados episodios que develarán la continuación de esta atrapante historia.

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