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Hace tiempo que quiero colgar más poemas de Alfonsina Storni en este espacio, no en vano el nombre del blog es en honor a uno de sus poemas, pero al final siempre terminaba escribiendo sobre películas o series de Tv  y la oportunidad se  pasaba.

Las circunstancias me hicieron reencontrarme nuevamente con la idea pero redoblando la apuesta ya que en esta entrada también quiero recordar a otras grandiosas poetisas latinoamericanas, mujeres modernas y transgresoras, cada una en su época, como Gabriela Mistral, Sor Juana Ines de la Cruz y Julia de Burgos.

Para generar el ambiente ideal y disfrutar de estas hermosas palabras propongo escuchar la siguiente pieza de Hans Zimmer compuesta para la banda de sonido de la  película Green Card:

 

Esta tarde -Alfonsina Storni

Ahora quiero amar algo lejano…
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento…

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor… Toda la tierra
Está cantando dulcemente… Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada…

Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos…
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa…

 

Dos Angeles -Gabriela Mistral

No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de alas tremolantes
y el de las alas fijas.

Yo sé, cuando amanece,
cuál va a regirme el día,
si el de color de llama
o el color de ceniza,
y me les doy como alga
a la ola, contrita.

Sólo una vez volaron
con las alas unidas:
el día del amor,
el de la Epifanía.

¡Se juntaron en una
sus alas enemigas
y anudaron el nudo
de la muerte y la vida!

 

 

Contiene una fantasía contenta con amor decente – Sor Juana Inés de la Cruz

Deténte, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

 

 

Te seguiré callada – Julia de Burgos

Te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles molidas de nostalgia,
o sobre las estrellas sonreídas de ritmos
donde mecen su historia tus más hondas miradas.

Mis pasos desatados de rumbos y fronteras
no encuentran las orillas que a tu vida se enlazan.
Busca lo ilimitado mi amor, y mis canciones
de espalda a los estático, irrumpen en tu alma.

Apacible de anhelos, cuando el mundo te lleve,
me doblaré el instinto y amaré tus pisadas;
y serán hojas simples las que iré deshilando
entre quietos recuerdos, con tu forma lejana.

Atenta a lo infinito que en mi vida ya asoma,
con la emoción en alto y la ambición sellada,
te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles, o sobre estrellas blancas.

 


Se me va de los dedos la caricia sin causa,

Se me va de los dedos…en el viento, al pasar,

La caricia que vaga sin destino ni objeto,

La caricia perdida ¿quien la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,

Pude amar al primero que acertara a llegar.

Nadie llega. Están solos los floridos senderos.

La caricia perdida, rodará…rodará…

Si en los ojos te besan esta noche, viajero

Si estremece las ramas un dulce suspirar,

Si te oprime los dedos una mano pequeña

Que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,

Si es el aire quien teje la ilusión de besar

Oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,

En el viento fundida ¿me reconocerás?

                                                                                              Alfonsina Storni


Este es otro de los poemas de Alfonsina Storni que guardo entre mis favoritos. Se llama “La caricia perdida”.

Sus versos si bien cortos y sencillos transmiten un profundo sentimiento donde la autora se desprende de si misma y se transforma en esa caricia perdida, ese espíritu que vaga buscando amor pero que sólo encuentra incertidumbre e indiferencia.

La personificación del simple gesto -una caricia-  le permite a Alfonsina reflejar que ese sentimiento la ha desbordado provocando que transcienda lo corporal en busca de su destino.

La ambientación también es característica de sus poemas ya que con pocas palabras sitúa las emociones en un paisaje natural y bello pero al mismo tiempo mágico y solitario.

Y de acuerdo a mi interpretación, se podría decir que este poema que habla del amor y la soledad funciona como una especie de advertencia para aquellos que sean los destinatarios de la caricia perdida.

Recomiendo re leer el poema con este tema de Audiomachine, otro estudio de música para películas que compone excelentes piezas. Se llama “Prelude of dreams” y creo acompaña de manera armónica y especial los versos de Alfonsina.


El peor de los demonios…

Publicado: 8 abril, 2011 en + Cine, Verso y Prosa

“En la tercera hornacina del altar mayor, del lado del Evangelio, allí estaba la noticia. La lápida saltó en pedazos al primer golpe de la piocha, y una cabellera viva de un color de cobre intenso se derramó fuera de la cripta: el maestro de obra quiso sacarla completa con la ayuda de sus obreros, y cuanto más tiraban de ella más larga y abundante  parecía, hasta que salieron las últimas hebras todavía prendidas a un cráneo de niña. En la hornacina no quedaron nada más que unos huesecillos menudos y dispersos, y en la lápida de  cantería carcomida por el salitre sólo era legible un nombre sin apellidos: Sierva María de Todos los Ángeles. Extendida en el suelo, la cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros”.

Gabriel García Márquez

Cartagena de Indias, 1994

 

Este es un extracto del prólogo de la hermosa novela Del amor y otros demonios escrita por el  maestro del realismo mágico, Gabriel García Márquez.

Ambientada en la época colonial del Caribe, la novela narra la historia de Sierva María de Todos los Ángeles, una niña de 12 años de cuna noble pero criada por esclavos, quien en las primeras páginas del libro es mordida por un perro rabioso. Bajo la mirada atenta de su padre, un marques criollo, y el desinterés de su madre, es sometida a toda clase de métodos para tratar de curarla. Sin embargo, por influencia del obispo de la ciudad, el marqués decide internarla en un convento ya que por esas épocas las creencias dictaban que la hidrofobia era una enfermedad causada por el demonio.

En este punto de la historia entra en escena Cayetano Delaura, un joven cura español, que por mandato del obispo es encomendado a exorcizar a Sierva María y es aquí donde el amor se convierte en el peor de los demonios…cuando Cayetano se enamora perdidamente de ella.

Esta es una de las historias de García Márquez que más me ha llegado junto a esa otra gema literaria que es Cien años de soledad. La historia es atrapante desde las primeras páginas porque “Gabo” tiene esa particularidad de adelantar de cierta forma los finales pero aun así mantener la curiosidad del lector, quien muere por saber cómo se ha llegado a ese desenlace. Además, para los que no la leyeron debo adelantar que no es una historia de amor prohibido como las demás, esto es porque las creencias y las costumbres de la sociedad colonial y los diversos matices de personalidad que poseen los personajes se entretejen en una trama que constantemente se balancea entre lo mágico y lo real.

De las páginas al cine

Siempre desee que esta novela se adaptara a la pantalla no sólo por la belleza de la historia sino también por el desafío que representaba plasmar este mundo en imágenes, hasta que la colombiana Hilda Hidalgo asumió el reto.

Con los derechos de la novela en sus manos y la aprobación de boca del propio García Márquez, la cineasta se embarcó en la ardua tarea de llevar esta historia al cine, teniendo como uno de los mayores desafíos encontrar a la actriz que encarnaría a Sierva María, esa marquesita de cabello largísimo que hablaba lenguas africanas y vivía como si fuera una ninfa de los bosques griegos.

Y así fue que tras años de pre y post producción la película se filmó en locaciones como Cartagena de Indias, Colombia y Puerto Rico y con un destacado elenco encabezado por Eliza Triana como Sierva María y Pablo Derqui en la piel de Cayetano Delaura.

El resultado fue una película estéticamente bella y armoniosamente contada. Cada plano y escena fueron filmados con una dedicación como sólo una enamorada de la historia lo podría haber hecho.

Los simbolismos que plagan el film, las actuaciones tan acertadas y fieles a los personajes de la novela, especialmente la de Eliza Triana que reflejó la Sierva Maria que había imaginado leyendo el libro, la cuidada iluminación, la bella fotografía y la introducción en el guión de frases en lengua africana son algunos de los aciertos que más me gustaron del film.

El hecho de que esta adaptación haya sido hablada en español y hecha por latinoamericanos hizo una gran diferencia para mi, no sólo porque la versión de El amor en los tiempos del cólera que fue hablada enteramente en inglés no me haya gustado, sino porque considero que estas historias que se sitúan en Latinoamérica deben ser habladas en su lengua nativa, manteniendo la mística original de la novela que se pierde si se adapta en otro idioma. Después de todo, no en vano el realismo mágico brotó de la imaginación de escritores latinoamericanos…

Por todo esto y porque pocas veces pasa que una película basada en un libro que ya leímos supere las expectativas, es que creo que esta versión realmente le hizo justicia a la historia creada por Gabo.

Lamentablemente, la película sólo fue exhibida en festivales de cine, escenario donde tienen la oportunidad los films independientes que no llegan a los circuitos comerciales. Sin embargo, la cosecha fue muy buena y los críticos la aclamaron. Quizás, ahora si, la mayoría tenga la oportunidad de apreciarla como se merece ya que después de todo estas piezas que se mantienen ignotas a la masividad son las que realmente enriquecen el cine.

De venenos y venganza

Publicado: 14 marzo, 2011 en Verso y Prosa

“Esta noche, cuando se disponga a dormir, le llevaré una tisana preparada. Si desconfía y no acepta beberla, me veré obligada a ponerme la bata y descansar mi cabeza junto a la suya sobre la blonda que cubre las almohadas hechas de plumón, de magnolias maceradas y de hebras de helecho.

El fingirá dormir, o yo fingiré dormir, pero es probable que el amanecer encuentre con vida sólo a uno de nosotros.

Tal vez él consiga hacerme el amor, lo que no significa que desista de matarme, quizá con mi propia cabellera, mientras me posee. O durante el sueño, ahogándome con un almohadón para por fin aspirar mi último aliento con su boca.

Sin embargo, estoy decidida a vivir. Este instinto que tengo, que viene, dice mi nodriza, de aquellos mis antepasados que acostumbraban hacer un banquete con el cuerpo del enemigo, es el que me ha permitido burlar tantas acechanzas.

Siendo que prefiero la vida, no le temo a la muerte. Y si llega sin que pueda evitarla, me iré con una sonrisa, sabiendo que si no alcanzo a matarlo por mi mano, mi asesino morirá, de todos modos, por las disposiciones que he urdido.

Hay dos cosas capaces de matar a través del tiempo y el espacio, y éstas son el tósigo y la palabra. No alcanzo a distinguir cuál de ellas es más venenosa, y aunque se piense que el primero es definitivamente mortal (así duerma por largo tiempo en el fondo de un dulce, de una bebida, de un remedio), piénsese en lo que es capaz de lograr una mentira susurrada, un temor fingido, un anónimo que denuncia, una carta extraviada que alguien encontrará no demasiado tarde y que será la perdición del acusado. Porque la víctima no siempre es inocente y rara vez lo es del todo.

A veces juego con la idea de envenenarme y hacer creer que él lo hizo. Su ascendencia no amerita el degüello por garganta, como reza la ley de los hidalgos. Le darían muerte vil, con el garrote.

Éste, mi esposo, me deja ausente de piedad porque, con las palabras de San Agustín, “era yo no sé qué profundidad de abismo sobre la que no había luz.”

Extraído de “El Jardín de los Venenos” de Cristina Bajo

 

Cristina Bajo es una escritora cordobesa a quien admiro mucho. Su prosa es exquisita y tiene la facultad como pocas de transportarte directamente a los lugares que describe, a presenciar los hechos que narra y sobre todo a sentir como propios los sentimientos de sus personajes.

Este extracto que es el inicio de su libro “El jardín de los venenos”, el cual en un comienzo fue publicado como “Sierva de Dios, ama de la muerte”, es realmente cautivante y nos adentra de lleno a las más oscuras motivaciones de su protagonista, Sebastiana, una joven que víctima de las exigencias de una sociedad marcada por apetitos ocultos y una religiosidad severa, decide hacer justicia por mano propia.

Esta novela gótica colonial ambientada en la sociedad de Córdoba de principios de siglo XVIII es una gema literaria que guardo con mucho cariño no sólo por lo tenso y brillante de su trama sino también -y sobre todo- porque lleva una dedicatoria de la autora dirigida a mí, obtenida en una ocasión que visitó la provincia en conmemoración del Día Internacional de la Mujer –que bello recuerdo!!!

Probablemente vuelva a citar a Cristina Bajo con frecuencia ya que muchas de sus historias son pilares de mis “relecturas nocturnas” y merecen ser conocidas y reconocidas por otros lectores que se apasionen por este tipo de prosa, que no sólo cautiva con sus tramas sino también porque da detalles históricos de la sociedad argentina de esa época, otorgándole ese sesgo realista a la historia narrada.

Demás está decir que al leer estas líneas de “El jardín de los venenos” imagino inmediatamente la escena…

A la tenue luz de una candela Sebastiana escribe apresuradamente en su ajado diario como temiendo que alguien la descubra.

Vestida con su amplio camisón y su larga cabellera trenzada a un costado, está sentada frente a una mesa en un rincón del dormitorio en penumbras. Escucha un sonido y se sobresalta, mira hacia la oscuridad pero allí no hay nada. Retoma con más ahínco a escribir…

Enseguida se muestra un plano detalle de su mano escribiendo sobre el papel amarillento mientras su voz en off relata con coraje cómo planea su venganza.

Otro ruido, ahora más fuerte, la distrae y la voz del hombre que más desprecia en la tierra se materializa en la forma de un grito demandante:

–          Sebastiana!!! –ruge la voz

Su respiración se acelera y cuando nerviosa se incorpora de la silla, arroja involuntariamente sobre el escritorio el frasco de tinta que estaba usando.

A continuación, la cámara muestra fuera de foco a la joven acudir al llamado de su temerario esposo mientras enfoca en primer plano la tinta que cae desde el escritorio tal como si fuera sangre negra y espesa que se derrama lentamente.

En tanto, la voz en off de Sebastiana recita “Era yo no sé qué profundidad de abismo sobre la que no había luz…”

Fundido a negro.

Y con estas imágenes que se reproducen en mi mente cada vez que leo estos párrafos comenzaría una adaptación al cine de esta maravillosa novela.

Los versos de Alfonsina

Publicado: 14 marzo, 2011 en Personajes, Verso y Prosa

Alfonsina Storni es mi poetisa favorita y por eso le debo el titulo de este blog.

He aquí el poema del mismo nombre:

Mundo de siete pozos

Se balancea,
arriba, sobre el cuello,
el mundo de las siete puertas:
la humana cabeza…

Redonda, como dos planetas:
arde en su centro
el núcleo primero.
Ósea la corteza;
sobre ella el limo dérmico
sembrado
del bosque espeso de la cabellera.

Desde el núcleo
en marcas
absolutas y azules,
asciende el agua de la mirada
y abre las suaves puertas
de los ojos como mares en la tierra.
…tan quietas
esas mansas aguas de Dios
que sobre ellas
mariposas e insectos de oro
se balancean.

Y las otras dos puertas:
las antenas acurrucadas
en las catacumbas que inician las orejas;
pozos de sonidos,
caracoles de nácar donde resuena
la palabra expresada
y la no expresa;
tubos colocados a derecha e izquierda
para que el mar no calle nunca,
y el ala mecánica de los mundos
rumorosa sea.

Y la montaña alzada
sobre la línea ecuatorial de la cabeza:
la nariz de batientes de cera
por donde comienza
a callarse el color de vida;
las dos puertas
por donde adelanta
—flores, ramas y frutas—
la serpiente olorosa de la primavera.

Y el cráter de la boca
de bordes ardidos
y paredes calcinadas y resecas;
el cráter que arroja
el azufre de las palabras violentas,
el humo denso que viene
del corazón y su tormenta;
la puerta
en corales labrada suntuosos
por donde engulle, la bestia,
y el ángel canta y sonríe
y el volcán humano desconcierta.

Se balancea,
arriba,
sobre el cuello,
el mundo de los siete pozos:
la humana cabeza.

Y se abren praderas rosadas
en sus valles de seda:
las mejillas musgosas.

Y riel
sobre la comba de la frente,
desierto blanco,
la luz lejana de una luna muerta…

Libros V.S. Películas

Publicado: 6 mayo, 2007 en + Cine, Verso y Prosa
Es cierto que las películas basadas en libros suelen ser un reflejo pobre de la historia plasmada en el papel. No digo todas, pero la gran mayoría y eso depende en gran parte del director y del guionista. Tenemos ejemplos de sobra: El señor de los Anillos, a mi criterio la mejor historia adaptada a la pantalla grande. Reconozcamos que recrear los escenarios, personajes, lenguajes… en fin el universo creado por Tolkien ya es un desafío, tenemos que aplaudir parados a Peter Jackson por la maravillosa obra de arte que regaló a los fanáticos y a los que, con las películas, se adentraron por primera vez en la saga de Tierra Media.

Pero vamos de un extremo a otro. El Código Da Vinci. Y si, para mí, el libro fue bueno, entretenido, de lectura rápida y con todos los ingredientes que un best seller puede tener y por ende los mismos ingredientes para transformarlo al séptimo arte. Pero no fue suficiente o quizás fue demasiado, la cuestión que la fórmula no tuvo éxito. Quiero decir, desde el punto de vista cinematográfico fue un film pobre e insípido para los paladares exigentes que degustaron antes otros manjares del cine. En fin, fue un producto de la mente habilidosa y ambiciosa del marketing, con una campaña publicitaria impresionante, un tráiler cautivante, una página web con el mejor diseño que haya visto y todos los chiches que le busquemos. Pero lo elemental brilló por su ausencia. La adaptación fue lisa y llanamente una adaptación al pie de la letra- literalmente-, sin dejar espacios para jugar con todos los elementos que ofrece hacer cine.

El libro era de lectura rápida pero no quería decir que la película también lo fuera Los tiempos en pre producción, producción y post producción fueron realmente apabullantes. Las interpretaciones se alienaron al espíritu del film. Una Audrey Tautou desconocida, interpretando un personaje llano que reflejó frialdad y mostró unas cuantas medias sonrisas- como la Mona Lisa- Un Tom Hanks también desconocido. Estamos acostumbrados a verlo ponerse en la piel de personajes profundos, con matices y emociones… pero aquí estaba hecho como el personaje del libro: de papel madera. Personajes llanos que no profundizaron en los enredos de sus conflictos interiores. Si bien la película echó mano de herramientas como el flash back y la retrospección, no fue suficiente, sin la inspiradora interpretación nos quedamos en la llanura de la nada.

A pesar de todo eso, es importante rescatar a Ian Mckellen, lo suyo salvó parte de la película. En fin si leyeron el libro, la película les parecerá entre regular y mala y si no lo leyeron, pues vean la película y díganme que tal les pareció. Si quieren una recomendación, lean el libro, la historia será mejor contada con su imaginación que con las imágenes de la película.
El perfume, la historia de un asesino entra en la categoría de films basados en best sellers. Patrick Süskind escribió una increíble historia que es una oda al mundo de los olores, lo cual hacia casi imposible su adaptación a la pantalla grande. Pero el director de Corre Lola Corre, Tom Tykwer, hizo su trabajo a pesar de los malos augurios. Nos muestra una cinta marcada por una bella fotografía y una cuidada iluminación, que demuestran que los perfumes pueden ser plasmados en imágenes. Más allá de la interpretación de los actores -Ben Whishaw encarnando en Jean-Baptiste Grenouille, Rachel Hurd-Wood en el papel de Laura, Alan Rickman y Dustin Hoffman-, la historia está plagada de referencias a un mundo onírico, no real, pero al mismo tiempo extremadamente duro que nos traslada para hacernos sentir- y oler- las miserias de la Francia del siglo XVIII.